Nuestra historia

Juan Santana Peña trabajaba de chófer con su padre desde muy joven. Transportaba carburante día y noche, y ganaba un sueldo de 600 pesetas cada mes. Más tarde, y buscando un futuro mejor para sus hijos, decidió trabajar como repartidor de refrescos, empleo que ejercería durante 5 años y medio. Fue entonces cuando su padre, que se encontraba mayor y no quería abandonar los transportes, le ofreció volver a su antiguo trabajo para ayudarle. Compraron un camión de media marca comme 67837 sin letra. Él hacía los transportes y le daba la mitad a su padre. Pasado un tiempo compró un camión Fiat, el 7656y. Este camión se considera como el padre de la familia, ya que sacó a la familia adelante y sería el precursor del futuro de Santana Domínguez. Con el paso del tiempo, el trabajo fue aumentando y adquirió otro camión, el Iveco 6936y. Sus hijos crecieron y comenzaron a trabajar en la ferretería que él había adquirido. Pero cuando regresaron del cuartel, los hermanos Santana decidieron seguir con la tradición familiar y comenzaron a trabajar con los dos camiones de su padre. Más tarde crecieron sus expectativas y decidieron crear su propia empresa a base de mucho esfuerzo. Finalmente compraron los camiones a su padre y él les cedió el transporte del carburante. Estos son los inicios de Combustibles Santana.